¿También te ha pillado la gota fría? Aparte de fastidiarme varias “cosas”, este clima nublado y gris también me ha empalagado un poco el ADN del alma. Entonces, las viejas heridas por la ausencia de mi hijo, vuelven un poco a incomodarme el día. Un sentimiento de pérdida por aquí, limpiar miedos por acá, desechar prejuicios, lo condimentas con sueños de vivir en otro lugar y lo dejas reposar.

Para superar la frustración, el cansancio y las dificultades hemos de tener muy claro cuál es el objetivo al que nos dirigimos. ¿Hacia dónde quieres ir? Seguimos repitiendo nuestras memorias, seguimos peleando por nuestros ancestros y hacemos que nuestros hijos y nuestros sueños mueran por ello. Es como al salir a andar: si miras adelante, irás bien; si miras hacia atrás, seguro que irás menos bien.

El sentimiento de soledad está relacionado con la desconexión emocional con el entorno, es independiente del número de personas que nos rodean. Siempre hay algo o alguien con quien podrías encontrar compañia; lo complicado es abrirse a ello.

Quiénes somos depende de nuestra genética y del entorno.

Con el paso del tiempo se ha pasado a considerar el ADN, de algo rígido y estático, a una información dinámica y que se modifica con el entorno. Hay muchos ejemplos de personas que se curaron cuando se mudaron a un lugar más benigno para ellos. Para ello es clave saber que PODEMOS CAMBIAR NUESTRO INTERIOR.

Me encanta la neurociencia. Entender el cerebro ha sido una aspiración del ser humano desde siempre, y mira que todos lo cargamos sobre nuestros hombros diariamente, pero aun no lo entendemos. Descubre en este post magnífico cómo el ambiente emocional, sobre todo en los primeros años de vida, puede acabar definiendo la expresión génica de una persona.

El cariño de una madre cambia el ADN de su hijo

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