ojos azules y un paraguas perdido en el cielo

¿Has perdido a un ser querido? Entonces esto va para ti.

Extracto de la saga La Malquerida:

25 de enero, año 6, Berlín, Alemania.

Ese miércoles llegó la orden de arresto solicitada por el padre, Otto Jammerman, contra su hijo de dos añitos. Las autoridades fronterizas alemanas están avisadas de detener al nene si a éste se le ocurre salir de Alemania.

¡Encerrar a mi hijo! ¿Pero qué locura es esta? Tengo miedo. Siento que mi corazón de madre va a explotar salpicando las paredes de esta habitación. Mis manos abrazan a mi hijo con tantas ganas, que León gime de dolor. Me controlo y relajo mi abrazo, sin que mis manos dejen de temblar. Están frías. No reconozco a mi ex marido desde que nos dejó un año atrás.

Esa orden de arresto va contra toda lógica.

Esa orden va contra el derecho de las personas a circular y residir libremente dentro de la Unión Europea. Va contra el derecho angular de la ciudadanía de la Unión Europea. Encima ¡nosotros somos europeos! ¡Encerrar a mi hijo, a mi León! León es un niño noble y fuerte como el ani-mal que le da nombre. Si él es un león, eso me convierte a mí en una leona. Debo ocuparme de mi situación.

Ese miércoles acabé enferma y cansada de mi propia realidad, ¿puedes entenderme? Yo consideraba imprescindible salvar a mi hijo. Devolverle la libertad.

Ni te imaginas el maltrato que he llegado a sufrir en los últimos dos años. ¡Todo un país trató de desacreditarme, de destrozarme! ¡Un país civilizado! Creí que mi pecho iba a rallar mi piel para poder salir gritando. No lo soportaba más. Y me puse a buscar ayuda.

En aquel entonces no conocía a nadie que hubiera pasado por lo mismo. Que hubiera perdido un hijo como yo.

Si nadie ha pasado por mi experiencia, seguramente acabaré en un lugar diferente a los demás. Con mi ejemplo deseé enseñar a mi hijo a vivir siendo una persona autónoma y responsable que asume con alegría y dignidad las consecuencias de las decisiones de las que se ha adueñado la vida. No me planteé los pasos a seguir. Simplemente las cosas y personas iban desapareciendo de nuestra vida, mientras las injusticias contra ese pequeño bebé aumentaban. Debía proteger a León a toda costa. O nadie lo haría.

Tropiezo con personas que sufren de maltrato por parte de su jefe, por parte de su pareja, por parte de sus amigos. Te digo que igualmente tuve tiempos duros. Todos pasamos por trabajos en los que no nos sentimos valorados. Todos tenemos días en que no nos reconocen las horas invertidas terminando ese producto o esa orden. No siempre es necesario golpear para hacer daño a la persona.

Tropezamos con personas sin saber cómo sufren por dentro. Sin saber lo que han perdido.

Quiero compartir contigo mi desventura, querido lector. Te voy a contar una historia verdadera y con ella te voy a enseñar cómo fui una prisionera de mi propia crónica. Te voy a detallar cómo mi hijo León de dos años, fue un prisionero en la República Federal de Alemania.

Deseo inspirarte. Deseo contarte mi reacción a los hechos que me tocaron vivir. Cuando la cosa se pone patosa. Si no le encuentras explicación. Cuando te llaman tonta a la cara. Si nadie se pone en tu lugar. Cuando ya no te ves sonreír. Escucha. Escúchame bien. Te voy a contar cómo comenzó todo…

Extracto de la Saga La Malquerida

“No escribo en las sombras
ni me escondo en el embrujo del tiempo.
No hay laberintos secretos.”
Sepp, poeta manchego

Aquí va la conferencia que di en Ciudad de México en la Cumbre Internacional de Ciudades Resilientes en la que trato el tema de lo perdido.

Tienes capacidad de elección. Por clemencia, mujeres del mundo, ¡¡desaten su poder interior!! ¡¡Que está ahí!!

Cómo NO Perderte cuando has Perdido TU Hijo
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