Estaba yo atendiendo la vida cuando escuché a una mujer explicándole a un cliente cómo hacer para que el piano sonara tan suave como un piano es hecho para sonar. Y me quedó esa frase en la mente:

¿Cómo hacer para que tu vida suene tan suave como un piano?

¿Qué hacer para que la música que salga de tu boca sean tan dulce como las notas que salen de un piano?

Al que nos ama incondicionalmente es fácil decirles bellas palabras, pero ¿qué pasa con el barrendero? ¿El del coche de atrás? ¿El que nos hizo daño?

Lo mismo: colapsa o confía, contempla o contamina, confronta o coloca tus dedos de tal manera que salgan notas armoniosas.

Foto: Andrew Neel

En el Camino de Santiago del Nordeste que finalicé hace dos días (puedes ver mi progreso diario aquí) pensé mucho en la muerte, en lo que dejamos atrás, en el legado que le dejo a mi hijo. Hoy y por siempre he aprendido que confiando consigo mucho más: en el camino me abrieron albergues, fincas, casas, me regalaron botellas de agua, me dieron palabras de aliento, acariciaron a Juanita, le dieron agua y huesos….

Creo que la respuesta a como hacer que tu vida suene tan suave como un piano es sonar tan suave como un piano. Sonar, hablar, actuar…. suave. ♫

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