“Mi casa,
mi misa
y mi Luisa.”
Refrán popular

San Bernardino, EE.UU

Se pone en boca del hombre hogareño y rutinario, que no puede vivir sin las comodidades que se le ofrecen en su casa.

El tiroteo ocurrido hace cinco días en San Bernardino fue causado por un maltratador hitleriano, muy querido, recientemente casado que hablaba mucho de su Luisa, en este caso, de su Karen. Karen Smith.

Le disparó diez balazos en el instituto en el que trabajó. ¡Diez! No uno, no dos, no tres. ¡Diez! No es necesario entrevistar al enfermo; disparar tantas balas contra alguien denota una rabia atlética practicada durante meses. De pronto, la ira colmó el vaso interno de este hombre y lo llevó a disparar muchas veces a su mujer.

El amor que un día profesó se tornó en odio. Vaya berenjenal, porque con esa actitud también se llevó por delante al pequeño Jonathan, de ocho años. Este nenito nada tenía que ver con el criminal. Su abuelita, en la entrevista publicada por La Silla Rota dice una frase en el título que me conmueve profundamente y describe bien lo que revivimos estos días de Semana Santa, lo que sintió la Virgen María cuando su hijo fue acusado injustamente y llevado al Calvario.

¿Qué le picaba a ese hombre? ¿No le gustaba su casa? ¿Le molestaba que su mujer fuera buena profesora? Hay tantos hombres en el mundo que no saben ni lo que quieren hacer con su vida. Son vagos emocionalmente hablando, beben, son fríos cuando les tocas en el sofá y no consiguen tener felicidad con nada de lo que emprenden. Todos conocemos gente así. Nos insultan con su basura mental, con su impacto negativo, con consejos innecesarios y tratan de hundirnos desmedidamente porque no entienden lo que estamos haciendo. Se sienten molestos por tu actitud positiva y estorban sarcásticamente cuando están cerca. No saben volcarse con nada ni nadie, derriban todo a su paso y perturban y desconciertan a todo aquel que se cruce en su camino. Desean dar al traste con tu plan, hacerte daño, encabritarte y trastornarte la cabeza. Te prohíben que hables con tu hermana o con tu hijo, como mi maltratador particular. Te prohíben que tengas contacto con las cosas y personas que te agradan. Cómo Hitler, quieren arrastrar todo consigo al fondo…

…para que acabes diciendo lo que dijo la abuela de Jonathan:

-¡Se fue mi chiquito!

para leer la noticia original, aprieta en la imagen.

Por clemencia, Karens del mundo, ¡¡desátense de esos maltratadores hitlerianos!!

►► Nóel Odanen – Autora y motivadora – NO al maltrato. ¡Cambia la opresión en oportunidades! ¡Desata tu #Pasión ! www.noelodanen.com